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La desinfección de la correspondencia procedente de la epidemia de cólera en Cuba en los Estados Unidos

La desinfección de la correspondencia procedente de la epidemia de cólera en Cuba en los Estados Unidos

La epidemia de cólera que asoló el mundo entre 1829 y 1851 tuvo su incidencia en la isla de Cuba en 1831. La Capitanía de la isla, si bien reaccionó tarde, no fue por falta de presión de las autoridades sanitarias. Estaba implementada la visita, una vez que los buques estaban fondeados en la bahía, de un bote con varios funcionarios oficiales, entre ellos un miembro del cuerpo médico y un funcionario de correos para la recogida de la correspondencia. El médico debía expedir un certificado sanitario que permitiera el atraque y la descarga de las mercancías.

  En 1831 se habían reforzado los controles de cuarentena a los barcos procedentes de Hamburgo, puertos del norte de Europa y países afectados por la epidemia. A propuesta del insigne médico cubano, D. Tomás Romay, se destinó la Ensenada de Marimelena, en las inmediaciones de Regla, para el fondeo de los barcos y el cumplimiento de la cuarentena.

Se considera que la epidemia duró 54 días antes que se lograra controlar en la capital. Martínez de Pinillos encargó a Ramón de la Sagra la confección de un estudio de mortalidad del cólera con la clara intención de manipular los resultados. A pesar de eso se constató que en los primeros 54 días de la epidemia habían fallecido más de 8.253 habitantes en los barrios más pobres de La Habana. La verdad es que aunque se logró disminuir las muertes en la capital la epidemia se extendió por la llanura hacia Matanzas y Pinar del Río. Entre 1835 y 1836 se declararon numerosos casos en Puerto Príncipe. Ramón de la Sagra pretendió responsabilizar del cólera a un cargamento de negros traídos de África, pronunciándose la clase médica e intelectual habanera en contra. Era difícil saber cuál había sido el paciente ”cero” pero era evidente su procedencia de un buque norteamericano que llegó al puerto de La Habana contaminado. Es posible que los negros, entrados de contrabando e infectados en tierra, terminarán expandiendo la epidemia por la zona occidental.

En el caso de la correspondencia que salía de la isla lo normal es que pasara cuarentena en los lugares de destino y les mostramos una carta remitida de La Habana a Boston, Estados Unidos, en el barco mercante "Boston", en julio de 1831, que fue sometida a "QUARANTINE" tal como se marco en rojo sobre la cubierta. Aunque no tiene marcas de haber sido sometida a desinfección no descartamos que fuera sometida a vapores químicos para eliminar los posibles rastros de infección, tal y como se creía en esa época.